Si un día cualquiera me muriera

Publicado en por dacab

¡Si un día cualquiera me muriera!... Puede ser mañana, puede ser hoy.

Que sea con el cálido sol de la mañana y el alegre canto del ruiseñor.

Posiblemente en una casa, ¡en la playa!, lejos del bullicio de la ciudad,

lejos de la gente que me juzga y cerca, muy cerca de mi amigo el mar;

escuchando el apacible susurro, de su voz, que me invita descansar.

Cuántos recuerdos tengo que quiero recordar, ese día, cuando el ángel

me venga a visitar. Espero que sea de día para no traer más oscuridad.

¡Si un día cualquiera me muriera!… tal vez sea hoy, y deseo que sea mañana.

Que sea aceptando sus designios por la benevolencia que siempre me brindo.

Si es de viejo…, sin angustias, penas y dolor; con una sonrisa en mis labios

por la compañía inigualable que la vida me dio; sí, la de mi último amor.

Es increíble, ¿no es verdad?, que tantas cosas pueda inspirar una mujer:

como musa en una amiga, una hermana, una madre o en un bello amor.

¡Si he de morir!… y de hecho va a ser así, y no es dramático el aceptarlo,

que sea con el recuerdo de algunos chistes tontos de un buen amigo,

así estaré convencido que fui bendecido con el regalo de la amistad.

Ellos muchas cosas me han dicho… ¿me han servido? algunas…para nada,

pero las que tocaron mi corazón enaltecieron mi alma para poder crecer.

No es fácil reflexionar sobre esto; difícil evitar que se acongoje el corazón.

Los recuerdos los debemos a los vivos, y los sueños… de seguro, a mi Dios.

¡Si un día cualquiera me muriera!… Todo, algo o nada puede pasar.

Despedirme con melancolía, sin más compañía que la de mi amiga soledad,

cuestionando mi vida e intentado evadir la inescrutable pregunta: ¿Qué paso?

Quizá  con compañía parta en la mañana, en la tarde o en la noche.

Si es en la noche…, que sea con las estrellas, las que iluminaron mi camino;

en la tarde…, que sea al caer el sol encendido para morir con inspiración;

en la mañana…, que sea con la aurora, tras un beso robado por mi pasión.

¡Si un día cualquiera me muriera!… enfadado, triste o alegre puedo estar.

Un poco enfadado, si es hoy, pues aún tengo muchos sueños que alcanzar.

Triste, si llego a sentir que no le di el suficiente amor a mis padres,

a mi familia y a todos los seres que me han hecho sentir tan especial.

Alegre estaré, si al llegar ese día, y en la sublime partida, una voz escucho,

y junto a ella, una imagen celestial se revela cual milagro de la vida,

confirmando sin agonía que todo tiene un final… y un punto de partida.

¡Si un día cualquiera me muriera!... puede ser con alguien a mi lado;

alguien especial: un hermano, un amigo, o… una mujer.

Si es un hermano; daré gracias a Dios por su amor y su compañía,

no por la del momento de morir, sino por la de todos los días de mi vida,

porque su fuerza, comprensión y ejemplo me motivaron a ser mejor.

Si es un amigo; espero que sea con aquel que hable poco,

porque voy a necesitar, por esta vez, a alguien que me quiera escuchar.

Si es una mujer; espero con el alma que no vaya a ser mi madre,

porque una madre nunca, jamás debería enterrar a un hijo,

es demasiado, y un ser tan especial, por Dios… no merece tanto dolor.

¡Si un día cualquiera me muriera!...y no sé dónde ni cuándo;

y no sé nada, solo el hecho que estoy aquí. Afronto mis batallas

con amor y dignidad, sin olvidar que… ¡si un día cualquiera me muriera!

 

 

Dario Cabrera

Derechos reservados de autor

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Carolina Fernández 07/14/2010 22:51



Si algun día morís, seguro que reencarnás en Alejandro Sanz ...ja
Perdón vuelvo a tu texto: lo interpreto como una reflexión en voz alta ( o escrita), hay detalles exquisitos como el homenaje que hacés a la mujer. También me gusta que comienza dibujando un
paisaje perfecto, ideal para morir y después de recorrer el camino de lo vivido , queda la sensación de que todo valió la pena al punto que al final ya no importa " ni cuándo, ni dónde".
Abrazo



Sirocos 07/14/2010 22:45



La muerte no llega asi sin mas, ella sabe cuando, sabe como y el porque te besará...
Cuando la has sentido cerca, rozandote la cara con sus frias manos, y luego esa paz que te regala y no deseas que se marche...volver a la vida es cruel...
Yo aprendi a vivir con ella, la acaricio en el lado vacio de mi cama,
la siento..
la amo...
y el dia que ella quiera marcharé a su hogar, donde no hace falta entornos para ello....ella es mejor que el mar.

Besos.



Monica Lorenne 07/14/2010 22:42



"aceptando los designios por la benevolencia que siempre me brindo" Creo que esa línea , ya lo dice todo! Abrazo, luz siempre.



Henry Lara 06/07/2010 20:32


Bueno, siempre creemos que la muerte es nuestro futuro, sin pensar que puede ser nuestro presente. Para morir solo se necesita estar vivo!