Mensaje de navidad

Publicado en por dacab

tamborilero

Al despertar, una leve melodía comenzó a retumbar en mis oídos, a la vez que comenzaba a hacer eco en mi corazón. Como una imagen ilusoria vi pasar frente a mí a un pequeño niño, con sus ropas raídas y los pies descalzos, el cual caminaba erguido, desbordando una felicidad especial, mientras esbozaba una alegre sonrisa que me contagiaba junto con su viejo tambor que con su rítmico ro po pom pom, ro po pom pom, me invitaba conmemorar una vez más el nacimiento del niño Jesús. Mi corazón comenzó a latir tan fuerte que mi conciencia le grito que no tenía suficientes motivos para festejar, entonces mi corazón le dijo que lo mirara a él, que mirara dentro de su interior y que allí, pese a las tristezas, encontraría muchas cosas bellas por la cuales seria grandioso festejar. Mi mente comenzó a reflexionar mientras el ro po pom pom, ro po pom pom, inundaba mi cabeza. Entonces recordé a mi viejo, y reflexioné sobre lo mucho que lo echare de menos en esta navidad; recordé que este año no fue muy bueno, ¿pero qué año lo es cien por ciento? Pensamientos sobre mi familia, mis amigos y personas que conozco golpearon mi mente: como mi amigo que se casó no por la iglesia ni por lo civil, sino por amor; como aquel padre que espera con ansias su segundo hijo; como aquel aguerrido trabajador que comenzó a ganar más dinero del que esperaba; como el emprendedor que se graduó  de su soñada carrera; como aquella pareja que han estrenado nueva casa, y en verdad, sí que están felices; como el buen hijo que ha estado angustiado por la salud de su mamita; como el tío especial que llora porque perdió a su sobrino que fue seducido por  el demonio del suicidio; como la mujer que recibió la bendición de ser madre; como los hermanos que están felices porque después de muchos años van a pasar navidad con sus papitos, como ellos les dicen; o como el comerciante que perdió casi todo este año. Sí, muchas cosas más pasaron por mi mente, entonces, al recapacitar, sonreí por lo que quería decirle el corazón a la conciencia. En realidad, nada es completo, y la felicidad es un estado de ánimo que depende de nosotros, como lo he dicho siempre. Así que debemos buscar ver siempre lo positivo, pues todos sabemos que las cosas negativas también están ahí, pero lo importante es lograr dejarlas atrás y tomar esas cosas positivas como una fuerte carga de esperanza, una esperanza que nos acerque a este nuevo año con entusiasmo y fe. Que escuchemos más a nuestro corazón y tratemos de dejar de pensar en los tantos motivos que, posiblemente, podemos tener para no motivarnos. Sigamos a ese niño con su viejo tambor y marchemos a rítmico ro po pom pom, ro po pom pom, hacia una verdadera unión espiritual en nuestra vida. Oremos por los triunfos que se merecen aquellos que en silencio luchan, oremos por aquellos que se sienten solos, abatidos o abandonados; motivemos a aquellos que han visto fallidos sus sueños, unámonos en armonía para recibir este nuevo año de grandes cambios, y caminemos juntos hacia ese pesebre que nos recuerda que una vez alguien vino para demostrarnos como se construye la fe y como se consolida el verdadero amor. Que esta especial melodía que palpita en mi corazón, y que como un fuerte repicar de aquel viejo tambor, llegue a ustedes para iluminar sus hogares y enaltecer sus corazones, pues el mío, le desea a cada uno de ustedes: lo mejor. Que el amor y la sabiduría siempre estén presentes en sus vidas. Dios los bendiga.

¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO 2013!

 

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DARÍO CABRERA 12/19/2012 06:52


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