La deshonestidad como problema cultural (Opinión)

Publicado en por dacab

Ahora que en mi Colombia estamos próximos a las elecciones presidenciales, reflexionaba sobre muchos de los argumentos que exponen los candidatos, pero uno en particular es el que me ha estado dando vueltas en la cabeza: la corrupción. Y es que a mi modo de ver, si no es el más importante, es sin duda uno de los que marcan y condicionan el desarrollo de una nación.  ¿Por qué? La razón principal es que cualquier acción, reforma, cambio, etc. que  se haga, o se postule para el país o la sociedad, siempre va a estar  viciado; si sus proponentes tuvieron vicios en la postulación de las leyes o de las reformas, pues ni modos, no podemos esperar que sean realmente equitativas.  Así que no podemos ser ingenuos en el sentido de que sólo las leyes pueden cambiar un estado mental de corrupción. Evidentemente muchas leyes son permisivas con la corrupción. Hecha la ley, hecha la trampa; o por qué creen que surgió esa frase popular que dice: es que la ley es para el de ruana.  Así que pensando en todo lo anterior comencé a reflexionar sobre lo que postula unos de los candidatos, el cual dice que la corrupción se puede superar con educación.  Un momento… ¿Con educación?.. ¿Qué?  ¡Nooo! Lo primero que se le viene a uno a la cabeza es que este señor esta en las drogas, es de un culto extraño o vive en otro planeta. Pero analizando con calma la propuesta de este candidato, comencé a comprender que este señor tiene toda la razón.  ¿Por qué?  En primera instancia permítanme salirme del contexto político. El problema es de educación: y esto cubre los colegios, las universidades, etc. pero principalmente el núcleo familiar, porque para solucionar un problema de valores debemos corregirlo desde su base; sí, un problema de valores como lo es la deshonestidad, lo digo de manera reiterativa, donde su  principal consecuencia es la corrupción. Lo increíble es que este problema viene desde mucho tiempo atrás, y lo más triste es que hoy en día sigue tan vigente como en décadas pasadas. Hoy por hoy las personas se niegan a corregir comportamientos que poco a poco nos van reafirmando como una sociedad de anti valores con conflictos de ética.

Por ejemplo es muy común escuchar a mayores de edad diciéndole a sus hijos: “eso me gusta, que sea bien pilo” cuando uno de ellos trasgrede un valor como el respeto;  y cuando alguien refuta  por qué el niño  se quedó con el juguete de su amiguito, o  por qué el joven se coló en la fila, o por qué no devolvió el libro que le prestaron, o por qué se quedó con el cambio de la compra, o por qué me cobra más de lo debido, o por qué no me devolvió el bolígrafo en el banco, etc. Todos por lo general responden con frases como: “es que el niño no es pendejo, él si es vivo", “es que el chino no se deja joder”, “es que en la vida hay que ser astuto”, “quién lo manda a ser huevón”, “pues haga lo mismo y no sé queje”, “¡ah!, tan tocado”.  Desde ese punto de vista, donde la deshonestidad es vista como sinónimo de inteligencia o de astucia; ¿qué podemos esperar en las décadas futuras?  Una de las radiografías más tristes de mi Colombia fue el caso de DMG, donde las personas, algunas por su ignorancia, pero la mayoría  por el facilismo de obtener dinero sin hacer nada, se desbordaron a invertir hasta la hipoteca de la casa con la esperanza de cambiar su situación económica, desafortunadamente muchos de ellos seducidos por su avaricia desmedida llegaron a quedar en la ruina. De esa manera queda comprobado que una parte de nuestra sociedad es permisiva a la deshonestidad y a la corrupción. Quedo comprobado que para algunas personas no les importa la procedencia del dinero, no les interesa, siempre y cuando puedan acceder a él de manera fácil; No es que esté exagerando, pero como dice mi madre: “No se necesita tener cuatro dedos de frente para darse cuenta de las cosas”. Entonces, si a la actitud del facilismo le sumamos la quebrantada comprensión de los valores sociales y la mezquina actitud personal e individual, no nos queda otra cosa que una nefasta corrupción y montón de narcotraficantes y delincuentes. Y tal vez, pueden seguir pensando que soy muy exagerado, o que estoy divagando sobre conceptos superfluos, pero permítanme mostrarlo desde otra perspectiva, no sin antes recordar lo siguiente: la guerrilla en sus inicios fue una consecuencia de la corrupción administrativa de los gobiernos de aquel entonces. Hoy el decir de las personas es que están cansados de la guerrilla;  sin embargo, no les preocupaba que una empresa como DMG lavara el dinero sucio, marcado por la sangre y el secuestro, de la guerrilla y el narcotráfico; y que lavara dinero de personas deshonestas y quien sabe de cuantas empresas corruptas de nuestro país. Es el mismo caso de aquella persona que compra algo a sabiendas de que es robado, sin preguntarse que posiblemente la persona que fue robada, no solamente le robaron sus pertenencias si no también la vida. La verdad es que de alguna manera sufrimos de un importaculismo en muchos aspectos.

Haciendo alusión de alguna manera, no literal, al escritor alemán Bertolt Brecht, y con el debido respeto que suscita sus escritos, y con la esperanza de no ser tachado de socialista o en el peor de los casos de guerrillero, pensaba en lo siguiente: “Ayer vinieron por mi vecino y no me importo, hoy vienen por mí, ¿a alguien le importara?”. De esa misma forma puedo decir: Hoy estoy sin trabajo, ¿a alguien le importara?; hoy secuestraron a mi hermano, ¿a alguien le importara? Hoy violaron a mi hija, ¿a alguien le importara? Hoy mataron a mi amigo por un celular, ¿a alguien le importara? Hoy  me muero en un hospital porque la salud no cubre mi enfermedad terminal ¿a alguien le importara? Entonces, si a la corrupción le sumamos el importaculismo que sufrimos, ¿Qué nos queda? ¿Por qué nos extrañamos de tener gobiernos corruptos? Si los niños o los jóvenes “vivos” o “astutos e inteligentes” de hoy en día llegan a gobernar en las próximas décadas, ¿creen que van a ser honestos? Yo estoy convencido de que no. Analizándolo desde esta perspectiva, ¿todavía creen que el problema no tiene nada que ver con educación?

En lo que a mí respecta tengo la esperanza de que la educación si puede cambiar los problemas de nuestra sociedad, porque la gran mayoría de ellos son consecuencia de la carencia de una buena educación y de los anti valores que como semillas negras crecieron en la mente de nuestra sociedad y que nos borraron la capacidad de poder ver las cosas como son realmente; las que nos llevaron a ser una sociedad desinteresada con una actitud mediocre de importaculismo; las que nos volvió permisivos con la corrupción, con el dolor ajeno, con la pobreza, con la violencia; las que nos llevaron a no luchar por nuestros derechos y a no castigar socialmente a los violadores de los mismos. Obviamente no estoy diciendo que por eso hay que alzarnos en armas, o algo por el estilo. De hecho esas actitudes son las que nos llevaron a potencializar todo aquello a lo que hago mención y a socavar los valores de nuestro país.

De corazón, y por su bien social y personal, espero que algún día mis futuros hijos, mis sobrinos, los hijos de mis amigos, los niños que veo en la calle, los que han sido desplazados y los que disfrutan de una buena vida logren superar todos estos problemas, y que nos superen y logren ser mejores, todo porque un día decidimos darles un buen ejemplo; porque decidimos por un mejor futuro para ellos, con una educación verdaderamente valiosa en todos los aspectos; porque tomamos mejores decisiones en pro de sus futuras generaciones y en pro de sus integridades y sus derechos. De corazón espero que hoy comience ese día.

 

DARÍO CABRERA

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