En un día como hoy...

Publicado en por dacab

 

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En un día cualquiera de mi vida, hubiera podido haber cambiado muchas cosas, pero no lo hice, y comencé a caminar como caminan muchos; a sufrir más por los problemas de mi mente que por los problemas de mi realidad. Cuando me di cuenta de eso, sentí que era un autómata más de la sociedad. Programado no para tener problemas, porque la vida se encarga que así sea, pero si para dejar de disfrutar de mis tesoros, y empecé a ver el vaso medio vacío; y de pronto un día me sentí en la oscuridad, sin saber con certeza cuándo y por qué, de alguna manera, había dejado de ser yo.

 

Sin embargo, un día como hoy…

 

Me levante muy temprano para comprobar que aún había magia en el amanecer, y vi el mundo como hacía tiempo no lo veía, lo sentí y di gracias a la vida porque aún estoy aquí.

 

Me mire al espejo y rompí en carcajadas por lo chistoso que me reflejaba, y aunque era el mismo de tantos años, me alegre por el buen sentido del humor que poseo.

 

Conteste con entusiasmo todas las llamadas sin mirar quienes eran, porque estaba seguro de que eran personas que estaban pensando en mí.

 

Deje de pensar en tantas cosas por las cuales me he equivocado, y comencé a estar más pendiente de no tropezar con la misma piedra.

 

Me propuse abrazar a todas y cada una de las personas especiales de mi vida que me encontrara durante el día, no por habito o costumbre, sino porque tengo mucho amor en mi ser y ya no lo puedo contener, y debo dejarlo salir.

 

Salí a caminar por la calle y por los centros comerciales solo, como hacía meses no lo hacía, sin preocuparme por mi soledad, porque estaba disfrutando de la gran compañía que suelo ser.

 

Deje de enviar mensajes a aquellos que no les interesa lo que pienso, y le agregue una frase de agradecimiento a los mensajes de las personas que les agrada saber hacia dónde voy.

 

Recordé que hay que empujar para ganarse el derecho a ser empujado, y a aplaudir para ser aplaudido.

 

Deje de buscar lo que mi corazón ya sabe que viene a mi encuentro, en ese instante comprendí que en mi ser ya existía la fe; me sentí tan liviano como nunca.

 

Me acosté tarde, no por ver televisión sino porque la luna me embeleso, y supe esa noche que alguien especial, en algún lugar y mirando hacia el cielo, está esperando el momento indicado para encontrarnos.

 

Comprendí que mi mejor amigo nunca me abandonaría, pasara lo que pasara, porque siempre le he escuchado y he creído en él, pese a que nunca le he visto en la vida.

 

Me dormí con la tranquilidad de saber lo que soy y lo que quiero, con mi corazón alegre, mi mente serena, mi voluntad fortalecida y mis sueños rescatados, porque en un día como hoy, me arriesgué, simplemente, a hacer cosas diferentes.

 

DARÍO CABRERA

Derechos reservados de autor

 

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Martha Lucia Coello 04/21/2009 03:07

Eres facinante tienes una mente myu abierta te felicito
y que dios te siga Bendiciendo chao.

Luna Eikar 04/21/2009 03:05

Me gustó.
Felicidades.
Dios te Bendiga

Luna